Me ha llamado la atención los vídeos sobre la Cumbre de la OTAN.
Y no, en lo referente a la política, a la defensa o a las alianzas (ya se encargarán los manda-mases de machacarnos a través de los medios, para decirnos lo que quieren, y callar lo que no quieren que sepamos).
Lo que me ha llamado la atención ha sido el lenguaje no verbal de los reunidos.
¡Cuánto toqueteo y besuqueo! Estos señores, señoras, señoros se han apoderado del metro de distancia, que solo se permite en las relaciones íntimas. Los comentaristas no han llamado “viejo verde” al señor Biden, por su manoseo a las señoras.
Han cambiado el sentido de respeto, que supone esa distancia, por el “está muy relajado”, “se ha sentido en su casa”…… También se ha cambiado el sentido del besuqueo entre las señoras, por “empatizan”, “se sienten cómodas”…..
Los hombres, a mi modo de ver, lo han hecho mejor. Si un mandatario hacía el gesto paterna-lista de ponerle la mano a otro en la espalda, éste también le ponía su mano
¡No faltaría más, tú por encima de mí, como mi papá!
Tenemos a una Reina muy culta y muy buena conversadora. No necesita tanto beso para ganarse a la gente, quizá alguna sonrisa y más Protocolo (que seguro que ya lo ha aprendido, porque es muy inteligente).
Debe saber que si el Rey preside el acto, al invitado le hace el honor de ponerle a su derecha. Los comentaristas cambiaron el sentido, diciendo que los invitados no sabían dónde ponerse para la foto. El Rey les indicaba que se pusieran a su derecha, pero la Reina ya ocupaba ese espacio, pegada a él.
Como nuestro Presidente no se pasea por la calle, no ha podido oír a ninguna mamá decir a su hijo: “¡Niño, no se señala con el dedo!” y por eso, no perdió la ocasión de apuntar con el dedo.
Lo que ha tenido un extraordinario y único sentido ha sido la organización de la Cumbre. Los invitados han visto que España es un gran país.
Pilar A. Del Manzano




































