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Al borde de la ruina por empresas que dependen de la Sareb

Fontanería Alfocea, Cerrajería Loymar, Comercial Frigorífica Oleza, Instalaciones y servicios Magaser y Sayzan Levante, están al borde de la ruina por impagos procedentes de la constructora Arys Diseño y Construcción SL

Cinco empresas alicantinas denuncian un impago de unos 265.000 euros, pese a que han participado en un proyecto rentable de rehabilitación de dos urbanizaciones en San Miguel de Salinas que quedaron abandonadas tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Durante varios días, antes de empezar la jornada laboral, representantes y personal de cinco empresas alicantinas se reúnen en las inmediaciones de las urbanizaciones Los Alcores Villages I y II en San Miguel de Salinas, frente al cartel que promociona 126 viviendas en venta: “Un paraíso a tu alcance”.

Se venden paraísos que dejan en un infierno a estas pequeñas y medianas empresas acosadas por un impago de unos 265.000 euros que les supone una nueva estocada,
entre muchas, tras varios años de recesión.

Nos lleva a la ruina”, se lee en la pancarta que sostienen. Se refieren a la constructora
Arys Diseño y Construcción SL, la encargada de contratarles para terminar estas viviendas inacabadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Calculan que la venta de estas viviendas reportará unos 10 millones de euros de beneficio.

En Arys no imaginamos cómo sería una segunda oportunidad, la hacemos realidad”,
describe en su web la también encargada de rehabilitar varios de los edificios inconclusos
del que acabó conociéndose como Paco “El Pocero”, famoso por su ambicioso plan de
inventar una megaciudad en medio de un secarral de Seseña (Toledo). La que estaba
llamada a ser la mayor urbanización de España, con 13.500 viviendas, se quedó en la
mitad antes de que todo saltara por los aires con la crisis, convirtiéndose en un símbolo
de los desmanes y excesos urbanísticos.

En su página Arys también promete “construir en el tiempo y presupuesto pactado” y
cumplir sus compromisos con cada uno de sus clientes. Su aval, añade, es su experiencia
de más de 30 años en el sector, lo que “proporciona una seguridad adicional a nuestras
propuestas y hace que nuestro balance económico continúe en una línea ascendente
”,
con una facturación de 35,5 millones de euros en 2020 y una previsión para este año de
aumentar hasta 40.

Pese a sus cifras y trayectoria, la constructora acumula deudas. Los afectados hablan de
talones sin fondos y pagarés con fechas infinitas de cobro emitidos por parte de Arys,
que ahora, además, se ha declarado en concurso de acreedores y entra en suspensión de
pagos: “Los primeros pagarés los pagaba cuando vencían, pero una vez que se ha
terminado la obra, como tienen plazos largos y retenciones, ya no paga ninguno
”.

Es su modus operandi: “Se lo ha hecho a todos, indican. Hay denuncias en diferentes
puntos del país. Por ejemplo, la empresa vizcaína de alicatados Vck Bizkaia la ha llevado
a los juzgados por unas prácticas que califican de mafiosas: “Nos ha dejado colgados y
ahora tiramos como podemos”.

Señalan irregularidades y fallos en los mecanismos de control y transparencia, cuando se debería garantizar máxima solvencia al haber fondos públicos de por medio por parte de la Sareb.

Mientras, las cinco empresas alicantinas –Fontanería Alfocea, Cerrajería Loymar,
Comercial Frigorífica Oleza, Instalaciones y servicios Magaser y Sayzan Levante
-, que
han emprendido acciones judiciales, apuntan a que detrás hay todo un entramado. Es
decir, “un tinglado montado y preparado para dar el palo, de forma planificada y
premeditada
”. A su juicio, “está todo estructurado para que no puedas tocar a nadie”.
Según explican, son como buitres que planean sobre el reguero de ruinas y esqueletos de edificios que dejó la burbuja inmobiliaria. En este caso sobre la puesta a punto de estas dos urbanizaciones rehabilitadas en un corto periodo de tiempo, que como tantas otras estuvieron abandonadas durante años, siendo el promotor Esla, Fondo de Activos
Bancarios.

la Sareb impago Arys Diseño y Construcción

Dicho de otro modo, un mecanismo de baja fiscalidad para atraer inversores hecho a
medida por la Sareb
(Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración
Bancaria
), el llamado ‘banco malo’, ese organismo que el Estado diseñó en 2012 para
cargar con el lastre de los activos tóxicos -créditos impagados, suelos e inmuebles sin
acabar- que le traspasaron las entidades bancarias rescatadas.

Este instrumento financiero –para sacar al mercado la primera cartera con promociones a
medio construir que vende la Sareb
– le encarga el trabajo a Arys, que a su vez subcontrata a estas empresas locales por un volumen de negocio de unos 500.000 euros.
Pero cuando se terminan las obras les deja unos 265.000 pendientes de pago, poniendo
en peligro sus finanzas y hasta derivando en problemas de salud para unos gerentes
destrozados que confiesan que una deuda así les quita las ganas de levantarse cada
mañana.

Cuando estás sacando un poco la cabeza te la hunden otra vez”, lamentan.

Algunos de ellos arrastran créditos desde 2008, cuando la crisis les obligó a sacar
préstamos e incluso a hipotecar sus naves para pagar a sus proveedores.

Precisamente, para limpiar los restos de la resaca de la década de la especulación la
Sareb posibilitó subcontratar para echar mano de especialistas en el sector, con el
propósito de liberar la pesada losa de los activos problemáticos, “optimizar su valor y
venderlos ordenadamente siguiendo un modelo de gestión sostenible y responsable
”,
rezan sus propios objetivos.

Sin embargo, en este engranaje se sienten el último eslabón de la cadena. Es uno de los
pufos que deja el fiasco de la Sareb, un fiasco porque nueve años después de su puesta
en marcha sigue arrastrando un agujero de 35.000 millones de euros que Bruselas
acaba de obligar a computar como deuda pública
.

Por eso, tratan de desentrañar esta maraña en donde fallan las garantías de solvencia y
las promesas de transparencia, pese a que “hay fondos públicos de por medio con los que se debería ser absolutamente escrupulosos”, manifiestan.

Se sienten estafados porque se trata de un impago que va más allá de la morosidad, tan habitual en el sector. Esto es: otros salen ganando con su trabajo de lavado de cara y de rescate de activos muertos, ahora rentables y cotizados.

Calculan que las 126 viviendas en San Miguel de Salinas pueden reportar un beneficio de 10 millones de euros.

Un negocio redondo que sin embargo a ellos les puede llevar a la ruina: “Lo compraron
por cuatro duros, nos pusieron a trabajar, no nos pagan y ahora se van a enriquecer a
nuestra costa
”.

De hecho, están a la venta en un popular portal inmobiliario, con precios que oscilan entre los 131.000 y los 270.000 euros, bajo la batuta de la inmobiliaria Efico Homes, cuya
misión, según su propia web, es “ofrecer viviendas de calidad, enfocándonos en renovar
aquellos inmuebles que quedaron olvidados en el ciclo inmobiliario anterior,
transformando de forma sostenible espacios deteriorados en promociones llenas de vida y confort”.

Para que no se repita la historia

Pese a los beneficios, estas cinco empresas alicantinas no confían en que vayan a cobrar.
Son tiburones; tienen más poder y son más fuertes que nosotros”, concluyen. No
obstante, exponen su experiencia porque este modelo se ha repetido en varios lugares
del territorio nacional y “el problema es que lo van a seguir haciendo”.

la Sareb impago Arys Diseño y Construcción

Ahora, revelan, también en Valencia, donde se ha llegado a presupuestar una obra con el mismo promotor y la misma constructora solo que cambiando algunos nombres. “Hasta los empleados son los mismos”, sostienen, al mismo tiempo que muestran su frustración e impotencia: “Nos pusimos en contacto con Esla para explicarles lo que ha pasado y en vez de cerrarles el grifo les da más obras”.

“Sepa usted donde se mete”, advierten estos empresarios en la pancarta con la que reivindican su supervivencia.

Al Proyecto Esla le va a suceder el Proyecto Darwin bajo la gestión del Grupo Domo,
anunció la Sareb en julio, para finalizar 5.600 viviendas que están repartidas por toda
España. Valoradas en unos 300 millones de euros, casi el 90% de los bienes que se
incluyen en esta cartera son obras paradas y al 50% de ejecución. Por regiones, la
Comunidad Valenciana es la segunda con mayor volumen, con 1.142, solo por detrás de
Cataluña (1.167).

Loreto Mármol

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